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Samarios, Barranquilleros y Cartageneros, Diferentes en la igualdad Cultura Costa Atlántica Full view

Samarios, Barranquilleros y Cartageneros, Diferentes en la igualdad

Por: Carlos Varón Q

No de otra manera podía titularse este artículo porque al tratar de visionar, desde la percepción de la cotidianidad, nunca en atención a enfoques antropológicos o sociológicos, las similitudes y diferencias entre samarios, barranquilleros y cartageneros, nos encontramos con que, no obstante que algunos aspectos los diferencian, son muchos, muchos más, los que los identifican o igualan, seguramente como hijos y habitantes de un territorio conocido como Caribe. En este sentido, es mucho más fácil diferenciar a un “costeño” de un “cachaco” que de un panameño, un puertorriqueño, un dominicano o un cubano.
Turismo Costa Caribe

Creo que se hace pertinente para los propósitos de este “análisis”, destacar que entre samarios y cartageneros hay mayores similitudes que entre estos y los barranquilleros, posiblemente, aun cuando resulte muy arriesgado asegurarlo, que esto se deba a las circunstancias de génesis y poblamiento de estas ciudades, puesto que mientras Santa Marta y Cartagena fueron fundadas por los españoles, con todas las secuelas culturales que de este hecho sabemos, Barranquilla fue producto de una migración regional de criadores de vacunos en busca de mejores tierras para el pastaje de sus ganados.

Igualmente, no se puede dejar de pensar al momento de intentar encontrar similitudes y diferencias entre los oriundos y habitantes de estas tres ciudades – las llamadas por algún cantor “Las tres perlas del Caribe” – que ello está íntimamente ligado al desarrollo socioeconómico de ellas, puesto que no es lo mismo quien vive en Barranquilla, ciudad de gran pujanza industrial y abierta a la globalización, que los que lo hacen en Santa Marta, urbe estancada por la puja de poder de las rancias familias tradicionales y considerada como uno de los mayores receptáculos de las oleadas humanas productos de los desplazamientos, y quienes viven en Cartagena, ciudad focalizada en el turismo como consecuencia de sus atractivos históricos.

Un samario, un barranquillero y un cartagenero, son exactamente iguales, no sólo entre ellos sino ante los demás, en que son extrovertidos (expresan sin tapujos todo lo que piensan), alegres (se ríen hasta en los velorios), optimistas (“todo bien, todo bien”), mamagallistas (tanto que es difícil saber cuándo hablan en serio), fantasiosos (se inventan cualquier macondo), fiesteros (celebran por cualquier motivo), frenteros (lo que hay que decir, hay que decirlo sin tapujos), “apoderos” (no hay costeño que se respete que no tenga apodo), “renovadores del lenguaje” (inventores de palabras tanto que ya existe un lenguaje conocido como “costeñol”), arrogantes o prepotentes (“pa´las que sea, llave, pa´las que sea”) y hasta con una gran capacidad de convertir los reveses en ventajas u oportunidades.

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Ahora, en términos de establecer diferencias, lo cual, insisto, resulta difícil, quiero referirme a cinco aspectos que nos permiten saber, a simple vista lo cual significa alto riesgo de equivocarnos, quién es samario, barranquillero o cartagenero. Claro, esto lo sabemos hacer nosotros, los mismos “costeños”. Los samarios son de estatura mediana, morenos “café con leche”, los barranquilleros son un poquito más “blanqueaditos”, mientras que los cartageneros son un poco más oscuros. Cuando a un “costeño” le ofrezcas qué quiere comer y te pida un arroz de bonito con guineo sancochao, es samario; si el man te pide arroz con liza, es barranquillero, y si lo que quiere es arroz con coco acompañado con pescao frito, es cartagenero.

Cuando en un baile o en una taberna suena un vallenato, se paran a bailar los samarios; si se bailotean cada vez que suena una salsa, es barranquillero, y si suena una champeta o cualquier ritmo urbano, es un cartagenero. El barranquillero habla relajao, exagerado, exuberante; el samario es mesurado, parece que midiera sus palabras, sin dejar de ser “costeño, mientras que el cartagenero habla “golpeao”, es decir, transforma fonemas dándole énfasis al sonido de la letra D. Universalmente, los samarios son conocidos por su afecto a la práctica del fútbol, los cartageneros al beísbol y el boxeo, y los barranquilleros al fútbol y el béisbol.

Costumbres Costa Colombiana

Hablando con un barranquillero, me dijo que de ellos se decía, sobretodo en la costa, que “almorzamos con gaseosa y pan, que somos unos ´cagaplayas´, que vamos sudando con los vidrios arriba en el carro para que no se den cuenta que no tenemos aire acondicionado, que llevamos el arroz con pollo listo en ollas para no gastar en los paseos al mar, que somos unos mentirosos a la hora de enamorar…”.

Aprovechamos esta frase del amigo barranquillero para invitar a todos los lectores de VIVE, samarios, barranquilleros o cartageneros, e incluso de otras partes, para que nos den sus apreciaciones sobre los “costeños”, las cuales estaremos publicando, como una continuación de este artículo.

Written by ViveCaribe

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