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Un relato carnavalero. Buscando la H.P. marimonda Carnaval de Pescaito 2016 – Un relato carnavalero Full view

Un relato carnavalero. Buscando la H.P. marimonda

Por Juan Gómez Vizcaíno

Siete amigos, quienes solo tenían en común tres cosas: Eran pescaiteros, les gustaba la salsa y todos los sábados, exactamente a las ocho de la noche, se encontraban “Donde Manuelito”, una taberna ubicada en la carrera 11 con la 4 del barrio Pescaíto por donde pasan las busetas que van y vienen de Taganga, en alguna ocasión tuvieron un suceso que cambió sus vidas. Es oportuno decir que entre aquellos amigos destacaba uno, morenito y bajito él, de cabeza rapada y con unos ademanes y una forma de caminar muy peculiares, quien todo el tiempo se la pasaba hablando de las plantas que cultivaban los aruhacos y los koguis en la sierra, hablando de salsa sobretodo de quién interpretaba la canción que estaba sonando, y leyendo poemas escritos por él en el ático de su casa a la cual llamaba “La casa del mar”.

Un sábado de carnaval, pasadas las 10 de la noche, cuando los siete amigos departían “Donde Manuelito”, en un ambiente de música, ron y maicena carnavalera, un hombre que lucía un disfraz de marimonda de colores azul y rojo en rayas verticales como los de la camiseta del Unión, comenzó a bailar el disco que en ese momento estaba sonando: “Timbalero”, interpretado por Héctor Lavoe con la orquesta de Willy Colón; su forma de bailar salsa era bastante extraña e incluso graciosa, lo cual provocó la risa burlona de los siete amigos, entre quienes se hallaba Miguelito con su heterodoxo afro y su pintoresca pinta, un reconocido bailador de cumbia y salsa de esos que se la pasan de taberna en taberna tirando pases. Miguelito se puso a bailar dizque para demostrarle a la marimonda cómo se bailaba salsa. Pasado un rato, la marimonda, que había detenido su baile para ver, lleno de ira, los diestros movimientos de Miguelito, no pudo soportar más lo que él consideraba una afrenta a su dignidad salsera y, sin que nadie pudiera evitarlo, sacó una pistola 9 mm y cuando Miguelito hizo uno de sus rítmicos giros, le dio un tiro en la espalda, y huyó con rumbo a los cerros del norte de Pescaíto. Miguelito alcanzó a sobrevivir pero no pudo caminar más pues la bala le destrozó la parte baja de la columna vertebral. Este fue el suceso que cambió la vida de aquellos amigos.

A partir de aquella noche se dedicaron, con obsesión sabuesa de detectives profesionales, a buscar a quien le había desgraciado la vida a Miguelito. Una de las muchas estrategias que montaron en su afán investigativo, fue la de disfrazarse cada año, para la época de carnaval, de marimonda y salir a buscar en todas las tabernas y bailaderos de la ciudad a quien ellos llamaban la “H.P. Marimonda”, teniendo como únicas pistas el disfraz a rayas azul y roja y la extraña forma de bailar salsa.

Ocho años después de haberse iniciado aquella intensa pesquisa que solo se daba en carnavales, en la madrugada del sábado carnestoléndico cuando los amigos regresaban de Mamatoco donde habían estado toda la noche buscando a la “H.P. Marimonda” entre el gentío que celebraba las fiestas de San Agatón, escucharon que de un lugar no muy lejano venían las notas salseras del “Timbalero”, las mismas que sonaban cuando ocurrió la desgracia de Miguelito, quien sentado en una silla de ruedas apenas se asomaba a la entrada de su casa, todos los días, al caer la tarde, para saludar a sus vecinos y a los que transitaban por la famosa Calle de las Piedras. Sin pensarlo mucho, los amigos giraron por la esquina que da frente al parque y como si fueran para el mar, caminaron presurosos dejándose guiar por el sonar de los timbales. Llegaron hasta un popular estadero conocido como “Donde Lola”, ubicado en la frontera entre Pescaíto y San Martín; apenas ingresaron a aquel lugar, observaron que, extrañamente, todos los allí presentes estaban disfrazados de marimonda, pero, desilusionados, también notaron, después de una minuciosa y exhaustiva investigación ocular, que ninguno de los disfraces era de rayas azul y roja y que nadie bailaba como la “H.P. Marimonda”.

Siete años después, es decir, quince años después del alevoso atentado a Miguelito, tres de los antiguos amigos, puesto que ya los demás habían muerto, incluido Miguelito que una tarde cuando en su silla de ruedas desde la puerta de su casa disfrutaba de un festival de tambora que un loco trashumante, también pescaitero, había montado en pleno corazón de la Calle de las Piedras, se emocionó tanto que el corazón le dejó de latir, decidieron, decía, los tres sobrevivientes amigos, después de haberse tomado dos cajas de cervezas en “La Última Lágrima” tras acompañar hasta su tumba a “Te Veo”, considerado como el mejor tamborero de Pescaíto y regiones circunvecinas, irse para “Donde Manuelito” a continuar la bebeta y su contumaz búsqueda. Esa noche, lo primero que observaron los amigos al entrar a la taberna, colgado de la pared a manera de decoración carnavalera, fue un disfraz de marimonda de rayas azules y rojas. Los amigos se miraron entre sí y se quedaron perplejos por lo que acababan de descubrir. En ese momento habían recordado que Manuelito, el dueño de la taberna, nunca supo bailar salsa aunque era un experto bailador de boleros.

Written by Revista Vive

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1 Comments

  • MARIA ELVIA ZULAUAGA A on

    Deseo tener como se dicen alguna palabras en KOGUI
    BUENOS DIAS
    MAMA
    PAPA
    HERMANO
    ALEGRIA
    AMOR
    ESPOSA-O
    En fin. tengo un viaje programado y me quiero integrar un poco.
    COMO ME GUSTA QUE ME PUEDAN AYUDAR CON LAS PALABRAS USTEDES
    SABEN LAS MAS USUALES PARA ELLOS
    MIL Y MIL GRACIAS POR EL APOYO..
    FELIZ DESCANSO Y BUENA NOCHE.
    Atentamente. Elvia Zuluaga

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