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Totó La Momposina, emblema de la mujer Caribe entrevista Full view

Totó La Momposina, emblema de la mujer Caribe

Por: Dario Ernesto

Muchas veces descalza, con sus trajes coloridos y un turbante, Totó irrumpe en el escenario para bailar cantando, al son de gaitas, tambores y flautas. Lo hace como si estuviera en un cálido patio de su Talaigua natal, bajo la sombra de un árbol, al lado del río. No importa si el público es tan extranjero como el de un elegante evento en Francia, Suecia, o Estados Unidos, o tan local como en un teatro de Cartagena o Bogotá. Ella siempre logra transportar con su canto a toda la multitud hasta la Depresión Momposina. Hace que los hombres y mujeres del mundo entero se sientan al lado de los espíritus del agua, de pescadores que hablan con la luna y de reinas exóticas que se llaman Cumbia. Los pone a que enciendan velas y celebren la alegría de la vida y de vivir para contarla, como decía Gabo, su ferviente admirador.

El mundo la reconoce. Su música, mezcla de ritmos africanos, indígenas y europeos, fluye como el agua, más allá de las márgenes del río que la vio nacer. Sus cantos resuenan como exclamaciones de los ancestros, son como un llamado a la identidad del pueblo. Totó es una leyenda viviente. Dedicó su vida a propagar con éxito el folclor y la música tradicional de Colombia. Es la cuarta generación de una familia de artistas. A lo largo de su extensa trayectoria artística, guarda un sin número de premios y reconocimientos. Se ha presentado en los escenarios más importantes del planeta.

Totó La Momposina es un emblema de las mujeres del caribe. Su voz es de timbre rotundo. Se viste con túnicas de colores y un turbante, cuando no deja suelta su cabellera negra, frondosa y en desorden. Habla como si estuviera echando un cuento. Su sonrisa es espontánea y lleva siempre un semblante de serenidad que trasmite verdadera paz.

El 23 de mayo de 2015, Totó La Momposina se presenta en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en la ciudad de Santa Marta, como invitada principal del Tayrona Music Fest 2015.

En este especial de día de la madres, VIVE quiso conocer algo más de esa faceta de mujer y madre de Totó La Momposina. Dicho por ella misma, “ser cantadora no es solo cantar afinao. Es saberse una mujer que ha crecido en un contexto, en una cultura, en un paisaje que no se parece a ningún otro”.

¿Cómo define usted a la mujer Caribe?
La mujer Caribe es una mujer trabajadora. Funciona a través de las influencias del mar y de sus ríos. La mujer Caribe es la Mamá Grande, como dice Gabo, porque en el Caribe las mujeres somos las matronas, las dueñas de la casa y mandamos a Raimundo y todo el mundo [Risas].

¿Qué tipo de mamá se considera, consentidora, estricta, cómplice, relajada, un poco de todo?
Un poco de todo. Soy un conjunto de mujer. Como madre soy bastante estricta, pero también condescendiente. Como se dice popularmente: “Con una mano se recibe y con la otra se da la bienaventuranza”. No todo puede ser entregar a los hijos la libertad sin restricciones, es necesaria la disciplina para poder formar ciudadanos responsables y personas que contribuyan a la sociedad y al desarrollo del país.

¿Qué es lo más difícil de ser mamá?
Es el compromiso que le da a uno la vida, ese reto que significa ser mamá, poner a un lado la contemplación, tener en cuenta la benevolencia, ser una persona que tiene que dejar un legado importante. Porque si uno cría buenos hijos, van a ser buenos esposos y buenos padres..

¿Y lo más gratificante?
Es saber que el tiempo valió la pena, que nuestros hijos recibieron el mensaje. Verlos crecer como personas responsables y trabajadoras. Porque a uno lo mandaron a crecer como espíritu y materia, aquí en la tierra..

¿Cómo fue desempeñar ese rol de madre con tantos viajes, conciertos y compromisos?
Cuando eran pequeños, me llevaba a mis hijos para todas partes en mis viajes por Colombia. No solamente a ellos, sino a sus amigos. También han ido conmigo varias veces a Europa. Todos tienen dotes de artistas. Ahora ya están grandes. Marco, por ejemplo, estudió música y se la pasa conmigo. Angélica María es odontóloga, está en México, cuando vamos se embarca en el paseo. Estudió danza y es algo que también le gusta. La música corre por sus venas..

Además de la danza y el canto, ¿cuál fue la enseñanza más significativa que le dejó su mamá?
No solo de mi mamá, sino de también de mi familia, recibí como enseñanza la rectitud en la vida. Mi mamá me enseñó a lavar, a planchar, a hacer la comida. Ella cantaba y nosotros bailábamos con ese gusto y ese don innato por la música..

Usted viene de una estirpe de músicos y cantadoras, ¿siente que ha sembrado la semilla para que las nuevas generaciones continúen con su legado?
Yo creo que he dejado una inquietud, pero uno nunca puede sentirse satisfecho. Todavía hace falta mucho. Siempre vienen nuevos ciclos. Estamos en un proceso de sacar conclusiones sobre lo que está sucediendo en nuestro país..

¿Cómo podemos inculcar en los niños y jóvenes el amor y el respeto por la música tradicional de nuestro país?
Debemos comenzar nuevamente, para poder conformar verdaderos hogares. Antes, uno no se casaba pensando en las capitulaciones sino por amor. Ahora los papás de los niños son los televisores. La música y todas las artes son elementos importantísimos para desarrollar a los niños, a través de la enseñanza y la pedagogía, pero sobre todo con el cariño y el afecto de sus padres..

Muchos de sus cantos evocan al agua, a los árboles, al viento, a las aves, al caimán y al tigre ¿Cómo podemos cuidar de todos estos elementos, para que muchas más Totós sigan cantándole a la naturaleza?
Si no existiera el sol y la luna, si no existieran los árboles, no tendríamos vida. Los árboles llaman al agua. El agua es el elemento. La sangre es nuestra agua. Para poder alimentarnos necesitamos el agua que nos produce la madre naturaleza. Si acabamos con los árboles no vamos a tener agua. Si no tenemos agua ni árboles, tampoco tendremos todos los productos y alimentos que la madre naturaleza nos ofrece. Por ejemplo, en este momento el río Magdalena tiene muchísimas hidroeléctricas, ya se acabó el bocachico. Tenemos luz, pero ya no tenemos comida. .

¿Qué es más importante la luz o la comida?
Nosotros debemos entender la importancia de garantizarnos el alimento. Hemos deteriorado a la madre tierra. Algún día la madre tierra nos va a cobrar por todo lo que le hemos hecho. En esta vida vinimos a desarrollar el ser y no el tener, porque cuando te vas no te llevas nada..

Written by ViveCaribe

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