• Home  /
  • Cultura   /
  • La fascinación de los extranjeros por nuestros pueblos indígenas
La fascinación de los extranjeros por nuestros pueblos indígenas Pueblos Indígenas de Santa Marta Full view

La fascinación de los extranjeros por nuestros pueblos indígenas

Por: Carlos Varón Q

Pascal Dupont, un joven francés, de pelo largo, tatuajes en los brazos, quien siempre anda con una inmensa cámara Nikon, permaneció por dos días en Sauminiki >>, un pequeño poblado kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, hablaba un pésimo español y aseguraba que venía de parte de una organización francesa que ayuda a esta etnia, no traía alimentos, ni dinero, no pronunciaba palabra pero hostigaba a los indígenas tomando fotos todo el tiempo y por todos los rincones del poblado.

En realidad, Pascal no pertenecía a esa organización, él sólo quería vivir una experiencia con los indígenas, vivir como ellos le parecía “interesante”; había observado en la televisión francesa un video sobre Los Guardianes del Universo que hablaba de los Koguis y contactó la ONG que realizó el documental, y aunque en esta le dijeron que para preservar esta cultura lo mejor era dejarlos tranquilos, el hizo caso omiso y por su cuenta preguntando, en Santa Marta y Valledupar después de largas y tediosas horas de camino llegó exhausto al poblado.

El segundo día despertó tarde, y nuevamente comenzó a tomar fotos, pero para su sorpresa, los verdaderos representantes de la ONG llegaron al medio día, sorprendidos y alarmados por la desfachatez del impostor, realizaron rápidamente una reunión y decidieron junto con la autoridad del poblado y el Mamo, pedirle que abandonara el lugar.

Pascal le dijo a sus compatriotas que no estaba haciendo nada malo pero no respondió a la pregunta que le hicieron los indígenas: “¿Qué haría usted si alguien llega a su casa a tomar fotos, a utilizar su cama, a utilizar su baño y comer su comida sin pedir permiso?” El, alzando los hombros, se fue caminando lentamente sin mirar hacia atrás.

Para los indígenas estas visitas se han vuelto común y con el auge del turismo sobre todo el denominado turismo cultural, muchos extranjeros, e incluso colombianos quieren tener su propia experiencia, conocer los hermanos mayores, tomarse fotos con ellos y vivir en sus poblados. Manuel, una autoridad espirtual indígena, con sus mochilas terciadas y con el poporo en la mano, me asegura que muchas personas no sólo vienen a buscar experiencias, también quieren resolver sus problemas particulares, piensan que hablando con un Mamo van a dejar sus adicciones a las drogas, recuperar su confianza personal o encontrar la “receta” para volver con su amor perdido.

Para los colombianos del común no deja de ser curioso el interés que despierta en los extranjeros las culturas indígenas, especialmente entre europeos y norteamericanos, ya que muy pocos de nuestros coterráneos aunque tengan rasgos indígenas, quieren reconocer que en sus venas corre sangre aborigen.

Pueblo Arhuaco

Preguntándole a los extranjeros que intentan subir a la sierra sobre su fascinación por los koguis (etnia que más visitan) las respuestas son variadas. Alain Boissieu, un arquitecto francés que lleva dos meses en Palomino, me dijo que quiere una experiencia con ellos: “Tenemos muchas cosas que aprender de los koguis, yo siento una cierta fascinación por esto porque es otra manera de concebir el arte de vivir, es una manera de vivir mucho más espiritual, con valores diferentes a los que tenemos, además, ellos viven todavía cerca de la naturaleza”.

Para Natalie Seixas profesora de francés, afirma que al llegar al país le atrajo la idea de ir a visitar los koguis: “Los que no estamos metidos en el cuento de las ONG no conocemos su historia, los vemos como personas alejadas de la sociedad, que no tienen ningún contacto y que viven en la naturaleza y nosotros, la cultura europea, que está inmersa en una sociedad de consumo en la que siempre estamos pendientes de modas y queremos consumir alimentos naturales, tenemos una falsa imagen de ellos y eso nos atrae pero cuando llegamos a ellos nos damos cuenta realmente están muchos más cerca de la sociedad de lo que nosotros pensamos”.

A Manuel lo que le molesta muchas veces de los extranjeros es que algunos vienen a robarse el conocimiento, “he conocido europeos, sobre todo alemanes, que creen saber más de nuestras raíces que nosotros mismos, nos cuestionan sobre nuestras costumbres, y si han leído un libro de algún europeo que quizás interpreta a su voluntad nuestro estilo de vida, ellos quieren que seamos como dice en el libro”.

Para Claude Schwarb, (ciudadano suizo, indigenista) “el interés por las culturas indígenas se debe a que en los países europeos no hay indígenas, ya han desaparecido; en el caso de países como Estados Unidos y Canadá, aunque todavía existen comunidades indígenas, están muy diezmados, han perdido su cultura, han perdido casi todo y los europeos quieren volver a ese pasado perdido”.

Ojalá los colombianos algún día tengamos la misma pasión con que los extranjeros ven a nuestros indígenas para valorarlos como se merecen y así preservar su cultura y reconocer que son parte de la rica diversidad étnica colombiana.

Written by ViveCaribe

Estamos agradecidos y sorprendidos por la gran acogida de nuestra revista. Seguimos viviendo, creciendo, dándonos a conocer. Agradecemos a quienes nos han apoyado en este camino.

Leave a comment