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INFIDELIDAD ¿valdrá la pena?

Por: Sara Corazón

La infidelidad es una realidad que ha acompañado a toda la humanidad a través de la historia. Hoy no deja de ser una de las principales causas de conflictos y ruptura de parejas. Los factores que influyen en una persona para llegar a la infidelidad pueden ser muchos, pero los más importantes son:

1. Factores externos: entorno social y cultural donde se desenvuelve el individuo (machismo, misoginia), la crianza y los valores morales inculcados por sus padres, familiares y amigos cercanos.

“La fidelidad es autocontrol y evitación a tiempo”.

2. Factores individuales: personalidad, historia erótica y emocional personal, que conlleva a la búsqueda de cubrir necesidades como insatisfacción, curiosidad, aburrimiento, soledad, búsqueda de amor, subir autoestima, entre otras.

Día a día van en aumento las cifras de personas infieles y uno de los principales motivos es que, en la sociedad actual, las personas son saturadas con mensajes sugestivos que muestran que tener una relación sexual es algo tan común como salir a comer. Poca o ninguna mención se hace de los riesgos y responsabilidades que esto implica. Los valores morales se han tergiversado. Lo que importa son las prioridades personales, la satisfacción  individual (egoísmo), no el bienestar de la pareja o de la familia. Cada día más personas crecen con el objetivo de llenar sus propias vidas y su interés sin importar el beneficio común, esto se ve claramente con nuestros políticos.

Las consecuencias son obvias, pero devastadoras. Todos somos testigos del deterioro de la familia como núcleo de la sociedad y de la sociedad en sí misma. Ya nadie está dispuesto a comprometerse. Si lo hacen, es dejando claro que sus necesidades y sus “condiciones” son primero, antes que nada. Por eso los matrimonios hoy en día son desechables. Son cada vez menos las personas dispuestas a ceder, a trabajar en equipo, a poner de su parte para crecer en pareja, como equipo, pensando no solo en los gustos y preferencias propias, sino en lo mejor para todos.

Lo que las personas no saben, es que detrás de esta propaganda que venden los medios de comunicación, se mueven millones y millones de dólares de empresas multinacionales, que se benefician de este deterioro social. La industria farmacéutica (anticonceptivos, medicamentos para enfermedades de transmisión sexual, antidepresivos, etc.), la industria pornográfica, clínicas y hospitales (legalización de abortos), son algunas de las más beneficiadas del daño que el ser humano se hace a sí mismo. Por ejemplo: las mujeres al tomar anticonceptivos, para no quedar en embarazo, dejan de ovular y al mismo tiempo adelgazan, secan su útero y con el tiempo, cuando ya quieren tener hijos, son infértiles.

No podemos negar que en el ser humano existe un deseo pasional que lo impulsa hacia la guerra, al conflicto, la violencia y por supuesto a la  infidelidad. Somos más primitivos de lo que creemos. Pero es precisamente ahí, en ese punto, donde nos vencemos a nosotros mismos, ya que la fidelidad no es ausencia de deseo (nadie puede asegurar que nunca le gustará nadie más), sino producto de la voluntad y una decisión consciente. En otras palabras: la fidelidad es autocontrol y evitación a tiempo.

Cuando sospechamos que alguien puede llegar a gustarnos de verdad (en el sentido de movernos el piso) o cuando sentimos el primer pinchazo de la atracción y no queremos ser infieles, la mejor opción es alejarnos de la tentación y no jugar con fuego. La fidelidad es una combinación de autocontrol y principios, no la ausencia de deseo y sentimientos. Lo importante es saber anticiparnos y evitar. Es una decisión personal en la que se  miden los pro y contras del ser infiel, valorando lo que se tiene actualmente y teniendo certeza del riesgo que se corre, no solo con el daño que se le pueda causar a su pareja y/o familia,  sino a sí mismo, ya sea por una enfermedad, un embarazo no deseado o simplemente por las complicaciones personales que esta situación puede traer a la estabilidad emocional de los involucrados.

“Ser sincero es la solución más valiente y respetuosa hacia la pareja”.

Si la decisión es arriesgarse y darse la oportunidad de conocer a otra persona, empezar una nueva relación y ver a dónde llega, sin importar lo que pueda ocurrir, no es necesario ser infiel. Siempre lo más correcto, honesto, maduro y leal es la sinceridad. A pesar de que pueda ser muy doloroso para ambas partes, ser sincero es la solución más valiente y respetuosa hacia la pareja.   

A medida que vamos creciendo y madurando, nuestras prioridades cambian y muchos buscamos, antes que nada, paz y tranquilidad. Si uno disfruta de su pareja, de su compañía, de lo que se tiene, de los logros obtenidos, cuenta con un aprendizaje de los momentos difíciles que se vivieron y además existe una estabilidad basada en la confianza en el otro, para qué complicarnos, hacerle daño a terceros y lanzar por la borda todo lo construido con esfuerzo, solo por la curiosidad o por saber qué pasaría si…

Ser infiel es una decisión personal. Pero es tu decisión, ¡piénsalo!

Written by ViveCaribe

Estamos agradecidos y sorprendidos por la gran acogida de nuestra revista. Seguimos viviendo, creciendo, dándonos a conocer. Agradecemos a quienes nos han apoyado en este camino.

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