El Trupillo, árbol insigne de Santa Marta El Trupillo Full view

El Trupillo, árbol insigne de Santa Marta

Por Darío Ernesto

Se dice que abrazar a un trupillo trae prosperidad económica, aleja a los amigos de lo ajeno e incluso ayuda a conseguir pareja. Su fruto tiene proteínas vegetales, fibra y sacarosa y se utiliza como forraje para alimento de animales. En otros países es llamado de formas diferentes: mesquite en México, pluma de oro en Cuba, manca caballo en Panamá, carbón en Costa Rica y cují en Venezuela.

En el año 2010 se radicó en el Concejo Distrital de Santa Marta un proyecto de acuerdo para declarar al árbol de trupillo, Prosopis juliflora, como árbol insigne de la ciudad.

Esta especie de leguminosa, perteneciente a la familia de las mimosáceas, se ha adaptado muy bien al clima y características del suelo de este rincón del Caribe colombiano. Varios ejemplares son muy conocidos por los habitantes de la ciudad. Por ejemplo el que ha estado desde hace mucho tiempo al lado de la Olímpica del sector de El Rodadero, o el que está plantado en el Barrio Santa Lucía, o los muchos que rodean la sede vacacional de suboficiales, que lleva su nombre, al frente del Batallón Córdova.

Los samarios, que como él son hijos de esta tierra de erosiones fuertes, lo admiran por la serenidad con que crece en los suelos más áridos, calcinados por el sol. El trupillo se levanta como un soldado heroico que reivindica la resistencia de la vida a las inclemencias del clima y ofrece a las mujeres y los hombres que lo ven una demostración de que se puede reverdecer aún rodeado de escasez.

Ramas de trupillo
Corteza de trupillo

El árbol de trupillo es hogar de muchas especies de animales. Aves como el turpial, los azulejos, las torcazas, los pericos, las cotorras, el curucuchú, los canarios, el sinsonte, el papayero, la maría mulata, entre otros, lo utilizan como lugar de refugio o fuente de alimento. Las ardillas, iguanas y pequeños primates también encuentran espacios cómodos en sus ramas. En los tiempos precolombinos el trupillo dio cobijo a la fauna del bosque seco, al pie de la Sierra inmensa y virgen. Fue hermano de las adelantadas comunidades tayrona y danzó con ellas en sus rituales de luna llena, para decirle a la luna que convenciera al sol de salir una vez más. El trupillo estuvo ahí cuando llegaron los españoles. Vio construir las primeras casas con maderos que él mismo aportó. Fue testigo de las dificultades durante los primeros años de la fundación de Santa Marta y de los saqueos piratas que por décadas azotaron la ciudad. El trupillo vio llegar a un moribundo Libertador, lo vio morir, acompañó su funeral y su primer sepulcro. Con el tiempo vio crecer los linderos de Santa Marta y adornó las calles de El Rodadero para dar sombra a los turistas. De sus raíces se tallaron los manducos con los que las matronas lavaban la ropa en los ríos Bonda y Gaira. El trupillo fue el remanso que los pescadores de Taganga utilizaron para descansar, para jugar dominó mientras llegaban los peces, para soñar durante la siesta de las dos de la tarde, con el amor furtivo de las extranjeras. El trupillo fue fuente de diversión para los niños de la ciudad que jugaban con sus frutos a la guerra de platanitos. Esos platanitos caían por montones al suelo, convirtiéndose en un arsenal interminable de municiones de alegría.

El trupillo estuvo en el inicio de Santa Marta y estará hasta el final de los tiempos, como un último espacio de naturaleza viva, para seguir siendo el hogar de turpiales, ardillas, y salvar la vida de algún caminante de medio día que necesite una sombra donde descansar su alma.

Trupillo en Bahía Concha

Written by Revista Vive

Revista Vive Caribe. Queremos ser un espacio de encuentro de nuestra cultura e identidad. Estamos agradecidos y sorprendidos por la gran acogida de nuestra revista. Seguimos viviendo, creciendo, dándonos a conocer. Agradecemos a quienes nos han apoyado en este camino.

Leave a comment